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La palabra hister es una palabra griega y significa útero. La histerectomía es la resección del útero dejando los ovarios y las trompas en su lugar. Para una histerectomía existen múltiples indicaciones, como miomas, endometriosis, un prolapso o descenso del útero o también el cáncer de útero.
La forma clásica de una histerectomía es la cirugía abierta con un corte horizontal o vertical con todas sus desventajas como dolor, estadía en la clínica por varios días y sobre todo una cicatriz visible.
Ahora hay varias formas de realizar esta cirugía de forma mínimamente invasiva, quiere decir con incisiones de 5 mm, menos dolor y una reconvalecencia rápida. Una de estas técnicas es la Histerectomía vaginal que permite la realización de la cirugía sin ninguna cicatriz visible. La ventaja de la histerectomía laparoscópica es el posible control de todos los órganos de la pelvis y de la cavidad abdominal, como los ovarios, las trompas, el peritoneo, los intestinos, el apéndice, el hígado y el estómago. La histerectomía laparoscópica también es posible cuando el útero ya esta muy grande. Con nuevas técnicas todo el tejido del útero se deja evacuar por las incisiones pequeñas sin la necesidad de abrir la pared abdominal con un corte.
Si es necesario, en la misma cirugía laparoscópica el tratamiento de quistes, adherencias, endometriosis o otras enfermedades es posible. La duración de una histerectomía depende del tamaño del útero, pero normalmente dura entre unos 40 – 80 minutos.
La meta del CEGPA es evitar histerectomías abiertas, quiere decir con corte. Esta técnica hoy en día solamente es necesaria en algunos tipos de cáncer avanzado.
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